El cliente quería un banco donde poder sentarse a recibir el agua de la ducha, un poco en la filosofía del baño japonés y sobre todo como baño relajante.
Para el suelo del baño hicimos una losa de hormigón de tadelakt bruñido a mano y con caída hacia los pies del banco donde está el sumidero.
Aprovechamos para comer y… nos echamos unas chapas en un breve momento de descanso durante la larga jornada.
Tras impermeabilizarlo bien, se cubrió después con una franja de gravilla drenante y antideslizante a gusto del cliente.
Como siempre, utilizamos nuestras propias mezclas con las mejores cales en pasta que tenemos en nuestro taller.
En cuanto al color turquesa del acabado, también nos debatíamos sobre cómo denominarlo. Unas veces era color cielo, otras veces nos decantábamos por su antónimo debido a su intensidad.

